Breve reseña histórica de la profesión.

Mediante el Real Decreto de 1 de septiembre de 1855 se crea, durante el reinado de Isabel II, bajo la dependencia del Ministerio de Fomento, la Escuela Central de Agricultura y se establece la profesión de Ingeniero Agrónomo.

La escuela se erige en la casa de campo llamada La Flamenca, perteneciente al Real Heredamiento de Aranjuez. Los planos de esta emblemática finca los realiza el profesor de agricultura Francisco Jareño, con la aprobación de la academia. Los primeros Ingenieros Agrónomos, cinco en total, obtienen allí el titulo en 1861, y en ella se imparte enseñanza hasta 1868.

 

Se creó así la carrera de ingenieros agrónomos, con Manuel Alonso Martínez corno titular de la cátedra. Según el reglamento, la enseñanza duraba seis años.

ste fue el primer centro en España dedicado a la formación de técnicos agrónomos en sus dos vertientes: la científica, destinada a ingenieros agrónomos, y la técnica, para formar a los peritos agrícolas.

Inicialmente, el ejercicio de la Ingeniería Agronómica se desarrolló, básicamente, en el sector de la Administración Pública debido a la concurrencia de dos circunstancias: la creación del Cuerpo de Ingenieros Agrónomos del Estado, al que tenían acceso directo quienes obtuvieran el correspondiente título, y el establecimiento de la Escuela de Ingenieros Agrónomos como dependencia del Ministerio para la formación de los funcionarios especialistas en la materia.

En 1866 se reforma la enseñanza agrícola, que se divide en tres variedades:
superior, profesional y elemental, y que da lugar, respectivamente, a los títulos de ingenieros agrónomos, peritos y capataces agrícolas.

Doce años y cuatro meses estuvo en servicio la Escuela Central de Agricultura La Flamenca, pues el 3 de noviembre de 1868 se decreta su cierre y seguidamente su traslado a Madrid, por decreto de 28 de enero de 1869, asignándole la finca denominada La Florida o La Moncloa, perteneciente al patrimonio de la Corona.

El centro pasó entonces a denominarse Escuela General de Agricultura. El 9 de diciembre de 1877 se aprueba el reglamento y el funcionamiento de esta escuela que, desde este momento y a lo largo de los años, va cambiando de nombre. Este Reglamento Orgánico del Cuerpo de Ingenieros Agrónomos, establece las atribuciones profesionales del Ingeniero Agrónomo como Cuerpo de funcionarios a los que regula.

En 1876 se implanta un sistema de ingreso que exigía, después de cursar numerosas asignaturas de las distintas secciones de la Facultad de Ciencias, superar un examen complementario. A partir de entonces se pasa a denominar Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos. Ese mismo año se establecen también las condiciones para el ingreso en la Escuela de Peritos Agrícolas. Tres años después se publica el primer reglamento del cuerpo de ingenieros agrónomos.

En la primera década del siglo XX, se simplifican los exámenes, se establece una prueba trimestral y en la clasificación final del curso, dada por el profesor, se reserva al alumno la posibilidad de demostrar su suficiencia ante un tribunal.

La Ley de Reforma de las Enseñanzas Técnicas de 20 de diciembre de 1952 suprime el acceso directo al Cuerpo de Funcionarios de los nuevos titulados y pretende orientar la formación de estos hacia la demanda existente de la empresa privada.

En 1996 se reducen los años de estudio a cinco y las especialidades se transforman en orientaciones, entre las que se incluye una sobre medio ambiente.

En la actualidad, la Ingeniería Agronómica, que cuenta con más de 15.000 titulados, continúa siendo una profesión con una concepción global, donde la formación en construcción, hidráulica, edafología, fitotecnia, zootecnia, economía, etc., garantiza la necesaria flexibilidad requerida por las empresas agrarias y agroalimentarias.